Cuando nadie cumple con su obligación

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

29 de agosto de 2013

 

Como todos los años desde que los negligentes gobiernos de Oaxaca dejaron de atender “en lo oscurito” las exigencias de los cabecillas de la sección 22 del magisterio, la “papa caliente” ha llegado invariablemente al Distrito Federal, al través de marchas, bloqueos, e incluso actos vandálicos poniendo a prueba la capacidad de respuesta del Gobierno Federal y del Distrito Federal y la paciencia y tolerancia de millones de habitantes de la capital del país,

¿Cuál es entonces la novedad ? que esta consuetudinaria practica de la CNTE ahora se produce en el marco de la discusión legislativa de las leyes secundarias de la Ley de Educación, y que gracias a la presión de los maestros (Los cabecillas de la CNTE quieren seguir cobrando sin estar capacitados para hacerlo y quieren seguir heredando sus plazas a hijos y parientes, como si éstas fueran de su propiedad) la Ley de Profesionalización del Magisterio,  fue de última hora sacada de la  agenda del periodo extraordinario de sesiones del Congreso; es decir, ni siquiera se discutió.

¿Qué significa este hecho?  Que el gremio disidente está ganando efectividad retando al gobierno federal con la estrategia perversa: “ReprÍmeme o me inconformo más” un chantaje de la peor ralea, en donde el gobierno del presidente Peña Nieto parece haberse entrampado, en aras de mantener contra viento y marea, el Pacto por México.

Mas allá del caos urbano que estamos padeciendo los habitantes del Distrito Federal, lo que resulta sorprendente es el grado de ingenuidad del gobierno federal al suponer que la  mera prevalencia  del Pacto por México permitirá un mejor clima político para las reformas constitucionales (energética y fiscal  del ejecutivo federal, y la reforma política del PRD) que se discutirán a partir del próximo septiembre.

Por el contrario, el grado de vulnerabilidad que ha mostrado el gobierno federal con los maestros, lo que sí garantiza es una oposición in crescendo por parte de las fuerzas políticas contrarias a las iniciativas presidenciales.  Dicho en otras palabras, lo que está en juego es el horizonte completo de las reformas constitucionales y el que la propia agenda legislativa se pueda desahogar.

Hoy por hoy, el escenario político no puede ser más deplorable, con  un gobierno federal que no cumple con su obligación  de aplicar la ley;  un Congreso que en lugar de legislar para los mexicanos, legisla por presiones de la Secretaria de Gobernación al gusto de la CNTE; y un gobierno  del Distrito Federal incapaz de actuar por iniciativa propia, cuya única prioridad es llevar a su titular a la candidatura presidencial en el 2018, los habitantes del Distrito Federal estamos atenidos a nuestra propia suerte.

Mas de 16 semanas de excesos crecientes en la Ciudad de México, sin que las distintas autoridades hayan cumplido con su obligación, han logrado el escenario desalentador y ominoso que hoy enfrentamos, no solo en lo político, sino en lo social y económico. La opinión publica esta indignada con los maestros rijosos, pero mas con el gobierno que quiere gobernar pero no quiere aplicar la ley, por los costos políticos que ello significa.

En aras de defender sus privilegios, la CNTE ha desplegado una estrategia muy efectiva de resistencia y violencia, manteniendo como rehenes a los tres Poderes de la Unión y  por si no fuera suficiente también ha bloqueado vías estratégicas de comunicación como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y lo volverá a hacer porque ya vieron que los cuerpos policiacos solo están como figuras decorativas.

Si cada quien hiciera lo que le toca, si los legisladores legislaran sin dejarse presionar ni siquiera por el gobierno;  si el Gobierno aplicara la ley, como es su obligación,  anteponiendo el interés ciudadano al interés político inmediato; si las fuerzas del orden actuaran en base protocolos precisos que les permitiera actuar, más allá de coyunturas o estados anímicos, sin duda que no estaríamos en la situación de crisis que hoy estamos viviendo. Y con el más de un millón de niños sin clase, a causa de la CNTE ¿Qué apoyo les están dando el gobierno y los legisladores a esa joven generación de mexicanos. Claramente ninguno, lo cual es deplorable en verdad.

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