Del Shut Down norteamericano a los excesos de la CNTE

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

3 de octubre de 2013

 

El Gobierno federal de Estados Unidos cerró oficialmente sus labores, hace un par de días, después de que los republicanos de la Cámara de Representantes y los demócratas del Senado no alcanzaron un acuerdo para la extensión temporal del presupuesto.

¿De qué se trata el conflicto? En Estados Unidos el año fiscal inicia el 1 de octubre, fecha límite que tienen la Cámara de Representantes y el Senado para acordar el presupuesto.

Este año se produjo un choque de fuerzas en el Congreso norteamericano: los demócratas (partido del presidente Obama) tienen el control del Senado y los republicanos (oposición) controlan la Cámara de Representantes.

La manzana de la discordia es la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (ObamaCare), ley que fue aprobada en 2010 y ratificada como constitucional en 2012 por la Corte Suprema. En este año fiscal, corresponde darle dinero al programa para que empiece a funcionar.

Los republicanos en la Cámara de Representantes vetaron el presupuesto presidencial y propusieron llegar a un acuerdo con la condición de suspender Obamacare por un año. El Senado, dominado por los demócratas, no quiso negociar con el plan de salud y así se encuentran atorados. El Gobierno suspendió actividades, menos en los servicios prioritarios.

Aunque toda lógica hace suponer que la parálisis norteamericana no se prolongara, habida cuenta de sus graves secuelas, todo el mundo coincide en señalar, que entre mas tiempo dure, mayor será el impacto negativo, no solo al interior de Estados Unidos, sino en todo el planeta, y México no es la excepción.

Dice el refrán economicista, que cuando Estados Unidos estornuda el mundo se resfría, y el reciente cese de diversos servicios del Gobierno norteamericano (Shut down) es ya un estornudo, que según los especialistas mexicanos, no se resentirá en el corto plazo en nuestra economía, más allá de las operaciones en las aduanas que se volverán más lentas y la disminución o cierre temporal en la expedición de visas.

Sin embargo, también advierten, que dada la enorme dependencia económica de nuestro país con Estados Unidos, si este impasse norteamericano durara más de 30 días, entonces sí empezaremos a sentir en México el impacto negativo del Shut Down. De entrada, en el tipo de cambio y en una menor demanda de productos mexicanos, lo que agravaría la desaceleración económica que ya padece nuestro país.

Un impasse de tres o cuatro semanas, señalan por su parte los analistas norteamericanos, redundaría en un recorte del 1,4% del crecimiento trimestral estadounidense. Lo que tendría un fuerte impacto sobre la economía de Estados Unidos y del mundo.

Un primer problema sería la volatilidad de las monedas. A diferencia de lo que pasó en los últimos meses en que estas se debilitaron ahora se fortalecerían y crearían problemas para las exportaciones, que sufrirían el impacto de una menor demanda estadunidense y mundial. El cierre del gobierno de Estados Unidos por un tema político, podría afectar las exportaciones de México y hacer más complicado que se logre la recientemente recortada proyección del PIB de nuestro país de 1.7 por ciento.

Resulta claro que la globalización no permite blindajes. Un problema de polarización política interna en Estados Unidos, puede afectar el crecimiento de nuestra economía, el sector exportador, el turismo, las inversiones extranjeras, y de manera indirecta, hasta las reformas estructurales que hoy empiezan a discutirse en el Congreso mexicano.

Mientras tirios y troyanos se truenan los dedos temiendo las secuelas de esta crisis, en México seguimos padeciendo los excesos de la CNTE, tras dejar sin clases a millones de niños, sus víctimas, y tras los inmisericordes huracanes que dejaron miles de damnificados. No se vale, el horno no está para bollos.

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