Ejemplos que necesitamos

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

1 de agosto de 2013

 

Nos ocurre con frecuencia a los mexicanos, que nos sentimos agobiados tras las noticias del día, de la semana y si mucho me apuran del mes y los meses, sobre todo cuanto ocurre de malo en nuestro país.

Estragos de violencia y muerte por parte de la delincuencia organizada; trata de personas en la total impunidad; robo con violencia, adicción a las drogas cada vez mayor en los jóvenes; un amplio catálogo que nos hace temer a los ciudadanos si volveremos a casa sanos y salvos al salir del trabajo.

Las autoridades señalan, y no les falta razón, que el problema de la inseguridad está tan extendido y es tan complejo, que no puede resolverse de un día para otro, ni tampoco en pocos meses. El problema que advertimos, es que la violencia delincuencial sigue creciendo.

Sin ir mas lejos, el asesinato del vicealmirante Carlos Miguel Salazar Ramonet y del segundo maestre Francisco Ricardo Fernández, el pasado domingo – en un camino vecinal del municipio de Churintzio, Michoacán- dejo en la opinión pública, una sensación de impotencia y frustración enorme.

Si esto le ocurre a un importante mando de la Armada mexicana, que cuenta con seguridad y vehículos blindados ¿Qué le espera al ciudadano ordinario que tenga la mala fortuna de encontrarse en medio de un fuego cruzado? Pues pasar a formar parte de la estadística de efectos colaterales, nada más.

En menor número, también ocurren cosas buenas en nuestro país, pero no son noticia taquillera por eso poco se advierten, poco motivan a los demás. Está el caso del niño Christian Adrián Hernández de 12 años, oriundo de San Luis Potosí, quien se convirtió en el estudiante de sexto de primaria, más aplicado de México, al conseguir el primer lugar en la Olimpiada Nacional del Conocimiento.

Christian, vive en una colonia humilde en la periferia de la capital potosina, y para llegar a su escuela debe recorrer 5 kilómetros en bicicleta y atravesar zonas baldías, terracería y transito vehicular, sin importarle más nada, que llegar puntual a sus clases.

Christian vive con sus padres, él un modesto empleado, y ella vende gorditas afuera de su vivienda, para contribuir al sustento familiar. Con dos hermanos menores, se trata de una familia integrada, lo que ratifica la importancia determinante de una infancia armónica en la formación de valores de un infante.

Esta semana, Christian fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto, quien le hizo entrega de un reconocimiento como el alumno más aplicado del país, además de una computadora, uno de los anhelos más preciados de la criatura. Christian reflejaba en su rostro, la alegría de saber que su esfuerzo, le comienza a dar frutos. Un ejemplo que quisiéramos ver multiplicado con creces en todo el país.

Cuánto nos hace falta, invertir la prioridad en los contenidos noticiosos de los medios. No como una medida para intentar tapar el sol con un dedo. La realidad, debe seguirse informando; pero sí como una llamada de atención, de que en nuestro país, también ocurren hechos encomiables, porque la gran mayoría de los mexicanos es gente buena, trabajadora, gente con valores y deseos de salir adelante. Hay que difundir todos los hechos que sirvan como ejemplo y estímulo a las nuevas generaciones, que no son más el futuro, sino el presente de México.

Hace falta igualmente, promover la solidaridad ciudadana, para que no sea sólo tarea del gobierno, el reconocimiento al esfuerzo de los niños y jóvenes. Una tarea colectiva, a la que todos tendríamos que sumarnos, para hacer contrapeso a los muchos males que hoy amenazan con ahogarnos.

Apoyar en serio a los niños y a los jóvenes, con becas, comedores, instalaciones deportivas, y un sentimiento de solidaridad genuina por su futuro, nos daría esa bocanada de aire fresco que tanto necesitamos.

 

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