¿El Gobierno de Peña Nieto le tomará la palabra al rector?

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

10 de octubre de 2012

El gran número de jóvenes que año con año se integran a la población en edad productiva, constituye el llamado bono demográfico. Lo que significa que México tiene una gran oportunidad de potencial de crecimiento económico, ya que la mayoría de su población se encuentra en edad de trabajar y la dependencia poblacional es reducida. Una ventaja comparativa en términos productivos, creativos y sociales.

Pero el Estado mexicano está desaprovechando su bono demográfico, porque no está ofreciendo a los jóvenes todas las posibilidades para que estudien, para que trabajen, para que cuiden y fomenten su salud, para que desarrollen plenamente su potencialidad. Tenemos un rezago educativo verdaderamente preocupante.

Según cifras oficiales, más de medio millón de jóvenes entre 15 y 29 años no saben leer ni escribir, son analfabetos. A ellos hay que sumar la enorme cantidad que se encuentra en rezago educativo, que son parte de los 10 millones de personas de 15 años y más que no concluyeron la primaria y de los más de 16 millones que no terminaron la secundaria.

Lo anterior a pesar de que el presupuesto más grande del erario, cinco por ciento del PIB se destina a la educación, pero de ese monto, el 97.5 por ciento se canaliza al pago de nómina y sólo el 2.5 por ciento a infraestructura educativa.

En educación superior si bien ha habido avances en materia de cobertura, en cuatro décadas (1970 a 2011) elevó la cifra de estudiantes, de 260 mil, a cerca de tres millones 300 mil. Pero seguimos por debajo del promedio de países con desarrollo similar al nuestro. La UNESCO reporta para América Latina un promedio de cobertura de 38 por ciento, cinco puntos por arriba de nuestra realidad. De ahí que debamos reconocer que lo que se ha logrado no está completo, es insuficiente.

Hace unos días, el rector de la UNAM José Narro, destacó que sólo tres de cada diez jóvenes de entre 19 y 23 años están inscritos en alguna institución de educación superior, y según la OCDE 24 por ciento de los jóvenes mexicanos de 15 a 29 años de edad no estudian ni trabajan, y sobre el rezago y el abandono escolar, señaló que de cada cien niños que ingresan a educación primaria, solamente la mitad termina la educación media superior, 21 egresan de una institución de educación universitaria y en el mejor de los casos de 13 se titulan.

Enfatizó el Dr. Narro, que casi la mitad de la población, el 48 por ciento, es menor de 25 años, lo que significa que México cuenta actualmente con la mayor cantidad de jóvenes en su historia. Según el censo 2010, la población de 15 a 24 años de edad suma casi 21 millones de personas, o sea, uno de cada cinco mexicanos. Contamos pues con un contingente de jóvenes que podría significar un sector estratégico para el desarrollo del país.

Pero la conducción de la educación actual, de simulación en la evaluación de maestros y alumnos; de opacidad en la utilización de los recursos públicos, de baja calidad en los contenidos y bajísima inversión en infraestructura educativa, provoca un círculo perverso que condena a los más pobres a seguir en la pobreza y a heredarla a sus hijos, por el bajo nivel de la educación a la que tienen acceso, cuando lo tienen. ¿Cómo romper el círculo perverso, que condena a las nuevas generaciones?. La respuesta la da el rector de la UNAM: “Hace mucha falta una nueva generación de políticas públicas que propicie situaciones favorables para los jóvenes; políticas que tengan en cuenta las desigualdades, las diferencias económicas, sociales, culturales e incluso geográficas que existen en este segmento de la sociedad”.

Y añadió sin ambages: “Así como se han diseñado y aplicado con toda destreza, siempre encontrando los fondos públicos necesarios, para rescatar al sistema bancario nacional, a las empresas constructoras de carreteras, a los ingenios azucareros, o a las cuotas obrero-patronales en la seguridad social, así tenemos la obligación de rescatar a los jóvenes mexicanos de la situación en que se encuentran”. ¿El gobierno de Peña Nieto le tomará  la palabra al rector de la UNAM?

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