El gran reto de las PyMEs

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

8 de agosto de 2013

 

En toda sociedad existen quienes prefieren esperar a que las cosas cambien algún día; pero también quienes enfrentan los problemas y buscan resolverlos. En el plano político a estos activistas se les llama luchadores sociales; en el terreno económico se les conoce como emprendedores.

En nuestro país la actitud emprendedora es una fuerza potencialmente poderosa, que no ha logrado despegar y consolidarse, porque la mera creatividad y el sentido de la oportunidad, muchas veces resultan insuficientes en un mundo globalizado que cada vez exige mayor preparación, competitividad y capacidad innovadora.

Brindar a los emprendedores de las distintas regiones de México los instrumentos suficientes para que puedan desarrollarse y competir con estándares de calidad mundial en sus respectivos mercados, ha sido uno de los propósitos centrales del Programa Emprendedor que echó a andar en el Estado de México Enrique Peña Nieto siendo gobernador.

Ahora como Ejecutivo del país, no ha quitado el dedo del renglón buscando elevar la productividad de las micro y pequeñas empresas, resolviendo los puntos vulnerables que las pone en peligro y con frecuencia las deja fuera de la competencia.

Limitantes como la capacidad de modernización, innovación de productos e inversión en tecnologías y estrategias, además de falta de asesoría empresarial, deficiente administración, talento no calificado, desconocimiento de mercados y sistemas de calidad, son algunas de las áreas a trabajar en las pequeñas empresas.

Aunque existen muchas áreas de oportunidad en las pequeñas y medianas empresas, uno de los obstáculos más grandes sigue siendo el acceso al financiamiento para sacar adelante sus ideas de negocio o de innovación de producto. Por ello la creación al inicio de este gobierno, del Instituto Nacional Emprendedor, un organismo público dedicado a propiciar las condiciones para que los emprendedores mexicanos de la micro y la pequeña empresa logren despegar, crecer y consolidarse.

A siete meses de su creación, este Instituto está llevando a cabo la Semana Nacional del Emprendedor, un espacio, que en palabras de su director Enrique Jacob, busca impulsar la democratización de la productividad, permitiendo que las pequeñas empresas se familiaricen y utilicen en su favor las herramientas de apoyo financiero, y simplificación hacendaria que les ofrece el gobierno federal. Se trata de lograr una sinergia entre la creatividad e innovación del segmento emprendedor y el apoyo que le ofrece el gobierno para su fortalecimiento y consolidación.

En la inauguración del evento, el Presidente Peña Nieto anunció la puesta en marcha de la Red Emprendedora para Mover a México, al través de la cual se evaluará y dará seguimiento a los programas de apoyo a los emprendedores; además de la ampliación de los programas públicos y privados que estén apoyando a los emprendedores de la sociedad civil; la creación de una red nacional de empresarios consolidados que apoyen a los que empiezan, para que los grandes apadrinen a los pequeños; y la simplificación en el régimen fiscal de integración de PyMEs.

Cabe destacar que, más allá de estos nuevos apoyos del gobierno federal, la paradoja de la pequeña y la mediana empresa sigue siendo, su reticencia al cambio. Superarla sería quizás más factible, si además de comprender su importancia y contar con la suficiente información, éste pudiera darse como parte de un proceso planificado, gradual y en etapas.
En la medida en que los cambios puedan pensarse, diseñarse, realizarse y evaluarse sus resultados, la percepción de los emprendedores de la pequeña y la mediana empresa de equiparar riesgo con cambio cambiaría diametralmente. De todos estos aspectos discutirán los emprendedores de PYMES esta semana atendiendo la convocatoria del Instituto Nacional Emprendedor. Un primer paso solido en el largo camino hacia la competitividad que debe iniciar cuanto antes. Se nos está haciendo tarde. 

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