El Pacto por México, manzana de la discordia panista

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

22 de mayo de 2013

 

 Uno de los más significativos logros políticos del presidente Enrique Peña Nieto ha sido, sin duda, la firma del Pacto por México, el mecanismo de concertación entre las fuerzas políticas del país, para más allá  de diferencias partidistas, tomar acuerdos trascendentales que beneficien a México.

Gracias al Pacto se han aprobado en un tiempo récord, iniciativas fundamentales como la educativa, la de telecomunicaciones, y próximamente la hacendaria, la energética, y la conformación de un Código penal único, de aplicación válida para todo el país.

Pero paralelamente a sus logros, el Pacto también ha sido un motivo de presión y exigencia de las fuerzas políticas al gobierno de Peña Nieto, como el reciente adendum que hubo de integrar al Pacto, con la prohibición de no utilizar los recursos de los programas sociales del gobierno federal con fines electorales; esto, tras salir a la luz, grabaciones que evidenciaban malos manejos del Delegado de Desarrollo Social en Veracruz, quien fue cesado ipso facto.

También hay que señalar que el Pacto por México cuyos beneficios resultan innegables, no ha sido bien visto al interior de todas las partes involucradas. En el PAN, por ejemplo, los calderonistas nunca han estado de acuerdo con esa firma, debido entre otras cosas, a que durante su gobierno, Felipe Calderón intentó sin lograrlo un acuerdo similar. El Senador panista Ernesto Cordero, coordinador hasta hace dos días de la fracción panista en la Cámara alta, dijo tras constituirse el Pacto, que era muy difícil ser generoso con ese mecanismo, dado el clima prevaleciente no era de “civilidad política sino de golpeteo político” en contra de los liderazgos del blanquiazul.

Tras cada aprobación de las leyes presentadas por Peña Nieto, el Senador Cordero se ha lanzado invariablemente contra el Pacto, diciendo que éste no puede “suplantar ni sustituir al Congreso de la Unión en la construcción de iniciativas, para que los senadores y diputados solamente levanten la mano”.

Sus permanentes críticas al Pacto, y sus acusaciones que han ido creciendo mas y mas en hostilidad en contra del presidente de su partido Gustavo Madero, han sido vistas al interior de la dirigencia panista, como una “falta de respeto” inaceptable contra Madero y un despropósito el que el blanquiazul maneje dos discursos opuestos en torno al Pacto por México.

El punto de quiebre de este asunto, ocurrió la semana pasada, cuando los coordinadores parlamentarios del PAN y del PRD en el Senado, Cordero y Barbosa presentaron -al margen del Consejo Rector y de sus dirigencias- una propuesta de reforma político-electoral, apenas un día después de que hiciera lo propio Gustavo Madero.

La aparición de esta iniciativa “por la libre” por parte de Cordero, provocó que el presidente nacional del PAN Gustavo Madero comunicara el pasado domingo al Senador panista su cese como jefe del grupo parlamentario panista en el Senado.

La decisión, que se venía gestando desde hace días, corrobora la brecha abierta en el PAN a partir del Pacto, entre los fieles del ex presidente Calderón Hinojosa y aquellos dirigentes del partido que fueron apartados del poder en el sexenio anterior.

En un clima de rispidez, en donde 24 de los 38 senadores panistas publicaron una carta de apoyo a Cordero, Gustavo Madero decidirá esta semana el perfil del nuevo jefe de la bancada blanquiazul. Cordero señalo que su remoción pone en peligro la unidad de su bancada y del propio PAN, dejando ver que podría buscar la presidencia de su partido el próximo diciembre.

En la víspera de las elecciones regionales y municipales previstas en 14 estados para el próximo 7 de julio, la batalla por el control del PAN acaba de comenzar y podría poner en juego la suerte del Pacto por México, y con ello, la aprobación de importantes reformas que urge sean aprobadas.

Tras largos años de ausencia de diálogo y acuerdos entre los poderes, incapaces de reencauzar la reconstrucción de los pactos sociales básicos, hoy que el gobierno de Enrique Peña Nieto busca impulsar un proyecto nacional que atienda las demandas apremiantes de millones de mexicanos, la falta de altura de miras de algunos actores de la política, sigue prevaleciendo.

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