La policía comunitaria ó el hartazgo de la gente

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

rebecca_arenas

Rebecca Arenas

16 de enero de 2013

 

El tema que más sigue preocupando a los mexicanos, a pesar de la alternancia en el Gobierno Federal, es la inseguridad pública. A pesar de que el gobierno de Peña Nieto ha anunciado una estrategia integral que irá a las causas y no sólo a los síntomas, las secuela de violencia en grado de barbarie y la impunidad rampante que nos dejó la errática estrategia de Calderón: “Mucha bala y poco seso”, siguen siendo de pronóstico reservado, y la gente ya se hartó.

Es el caso de varios Municipios de la Costa Chica de Guerrero, como Ayutla de los Libres, Tecoanapa y Florencio Villarreal, en donde los lideres comunitarios decidieron desde el pasado 6 de enero, tomar la seguridad de estas localidades en sus manos, como una respuesta a varios años de extorsiones en contra de comerciantes y ganaderos, secuestros e incluso violaciones a alumnos de escuelas de nivel medio existentes en la región. Aunque la gota que derramó el vaso, fue el secuestro de un comisario de la policía comunitaria en Tecoanapa, el pasado 5 de enero.

Derivado de ese hecho, la gente de los Municipios circunvecinos, cansada y enardecida ante la previsible impunidad, inició importantes movilizaciones, como toma de puentes, establecimiento de retenes y acciones de vigilancia en toda la zona, convocando a la población de otros Municipios de la Costa Chica a sumarse a su causa. En Asambleas comunitarias, los líderes exponen sus razones, y la población vota siempre a favor. Se estima que a la fecha se han incorporado cerca de 3,300 voluntarios a la policía comunitaria en esta región.

Cabe aclarar que desde hace 17 años, la policía comunitaria forma parte de los Usos y Costumbres Indígenas del Estado de Guerrero, pero en esta ocasión los habitantes decidieron tomar completamente las riendas de su seguridad, manifestando su total desconfianza a los operativos de seguridad de las autoridades federales y estatales, asegurando que sus integrantes se encuentran coludidos en la comisión de delitos. La policía comunitaria de Guerrero asegura que no permitirá que la llegada de autoridades de seguridad “arruinen” el trabajo que ellos han realizado. Afirman que en su momento pidieron ayuda y no les hicieron caso, por ello los ciudadanos tuvieron que armarse, para defenderse y terminar con la inseguridad en su territorio.

Ante estos hechos consumados, el gobernador de la entidad Ángel Aguirre Rivero ha tenido que reunirse con la policía comunitaria ofreciéndole apoyarla y dotarla de equipo y uniformes, al tiempo de anunciar que llevará a cabo un trámite ante la Secretaría de la Defensa Nacional, para registrar su armamento. Una actitud acertada del mandatario estatal, porque de lo contrario este delicado asunto se le iría de las manos. Brotes de hartazgo y de libre albedrío en tareas de seguridad como el de la Costa Chica de Guerrero, están latentes en otras regiones del país. Un presidente municipal de Sinaloa está convocando a la ciudadanía a integrarse en tareas policiacas, previa capacitación del ejército, y propuestas similares comienzan a surgir por todas partes. ¿Adonde vamos a parar si cada comunidad del país decide constituirse en su propia policía? ¿Para qué entonces los cuerpos policiacos?

El caso de Guerrero es una prueba fehaciente, de que en los discursos , los gobernadores atienden y resuelven los problemas de los ciudadanos, pero en los hechos, reacciones de hartazgo como las de la policía comunitaria, evidencian la distancia, la falta de seguimiento, el “dejar pasar”; la falta de compromiso en suma, de quien ahí gobierna. La estrategia integral del Presidente Peña Nieto para devolver la paz a los mexicanos, contempla la reconstrucción del tejido social actualmente devastado, en el marco de políticas públicas que alienten la participación social desde los municipios, que es la instancia de Gobierno más cercana a la gente, y complementarse con programas de prevención del delito, contra las adicciones, de cultura, recreación y promoción deportiva, de educación continua, de capacitación para el trabajo y fomento al empleo, entre otros. Para que esta reconstrucción del entorno social, logre avances, se requiere del compromiso cabal de los gobiernos de los Estados. No tienen alternativa.

Share and Enjoy

Comments

Email
Print