¿México, el nuevo líder latinoamericano?

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

13 de marzo de 2013

 

A la inversa de algunas opiniones de comunicadores estáticos en su visión del acontecer político mundial, a mi sí  me gustó la presencia del presidente Enrique Peña Nieto en el funeral del presidente de Venezuela Hugo Chávez.

Un funeral que, con todo y su corolario extremadamente populista, constituyó un escenario adecuado para ratificar la presencia de México en el ámbito latinoamericano, tras largos años de ausencia panista, dedicados a mirar hacia el norte, ignorando a nuestros pares de la región.

No se trata de que la mera asistencia de Peña Nieto al sepelio presidencial contribuya al reposicionamiento de nuestro país en el ámbito latinoamericano, sería una ligereza imperdonable verlo así, de lo que se trata es de que el Gobierno de México ha empezado a asumir una postura congruente y sistemática de solidaridad y voluntad de acercamiento con los países latinoamericanos, y en ese contexto, el sepelio del mandatario venezolano, ha trascendido por muchas razones, el mero protocolo entre jefes de Estado.

Que si la primera fila del sepelio, señalan los críticos, fue para los aliados económicos y políticos del mandatario finado, eso era de esperarse, y no le resta importancia a la presencia del Presidente de México. Que si la mandataria brasileña, impedida por un malestar de salud, no llegó al funeral, sin que esto afecte la imagen de Brasil en la región, eso tampoco debe sorprendernos. Brasil ha estado muy involucrado en el acontecer latinoamericano todos estos años, ejerciendo un liderazgo muy activo con Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza.

No es el caso del pasado reciente de México, que sin una agenda política internacional sólida y consistente llevó a los gobiernos panistas por derroteros ingratos. La enorme distancia del gobierno de Vicente Fox con los países de la región hermana, se vio frecuentemente aderezada por sus dimes y diretes con Hugo Chávez. Un diálogo estridente de comadres, que no de mandatarios. La falta de rumbo, llevó a Felipe Calderón tanto a viajes inoportunos con posturas inconvenientes, como a ausencias lamentables cuando pudo sembrar para nuestro país. Pero no había altura de miras.

Más allá de las críticas, de quienes querrían que el Gobierno de México siguiera mirando sólo hacia el Norte, la posibilidad de un reposicionamiento de nuestro país en el ámbito latinoamericano, se antoja posible con la desaparición de Chávez, que irremisiblemente llevará a Venezuela a una descomposición mayor de su tejido social; y ahora que el otro liderazgo regional, el de Brasil, empieza a experimentar un desgaste creciente en su economía, hasta hace poco boyante, que le llevará, sin duda, a redefinir prioridades.

Ambas situaciones que abonan el camino para México en Latinoamérica, se están viendo reforzadas por las acciones del gobierno de Peña Nieto en el marco del Pacto por México: Reforma Educativa, Ley de Víctimas, de Transparencia, Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, etc. que lo están fortaleciendo día a día en el plano interno; condición sine que non para poder actuar en el ámbito regional.

No faltan las opiniones que desconocen cuál sería la ventaja para México de cobrar un liderazgo regional. Otros, ni siquiera aceptan la posibilidad de un liderazgo en Latinoamérica, y ponen como ejemplo a Angela Merkel que “cada vez que habla, Europa se estremece” o China que tiene “amarradas” el 80 % de las empresas de Asia Oriental.

Sin caer en la provocación de quienes apuestan por la incondicionalidad con los Estados Unidos, la economía mexicana cuenta con posibilidades sólidas y suficientes, además de respaldo en capital humano, como para colocarse en el mediano plazo, si las cosas salen bien en lo interno, como el nuevo líder en América Latina. Tampoco se trata de negar una realidad incuestionable como es la mayoritaria relación económica de México con Estados Unidos (el 85% de nuestro comercio); pero la apertura hacia nuevos mecanismos regionales en donde todas las partes involucradas encuentren beneficios, constituye una opción de enorme atractivo para México que no podemos dejar pasar. Al tiempo.

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