Peña Nieto y los jóvenes

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

7 de noviembre de 2012

 

Resulta esperanzador que el Gobierno de Enrique Peña Nieto decida prestar cabal atención al tema de los jóvenes. Un asunto complejo, no sólo porque se trata del segmento poblacional mayoritario en nuestro país, sino porque sus demandas básicas, no atendidas en los últimos años, ha ocasionado que sus problemas se agraven y que, cómo Nación estemos perdiendo las potenciales ventajas del llamado bono demográfico, a partir del cual se definirá el destino de México en las próximas décadas.

La mayoritaria población de jóvenes que hoy tiene nuestro país (70 por ciento con menos de 30 años) constituye un potencial humano de gran valor para la Nación, una ventaja comparativa en términos productivos, creativos y sociales, denominada bono demográfico, que es posible alcanzar si el Estado mexicano ofrece a toda esa juventud, la oportunidad de prepararse, de educarse, de cuidar y fomentar su salud, y obtener un empleo digno y bien remunerado. Lo que no está ocurriendo. Hoy por hoy, millones de jóvenes, en forma desordenada, buscan cómo incorporarse al estudio, al deporte, a la recreación, a la cultura y fundamentalmente al trabajo Algunos de ellos lo consiguen, la gran mayoría, lamentablemente no. Las cifras de Coneval 2011 dan clara cuenta de las muchas carencias, duplicidades y deficiencias en los esfuerzos que realiza el Estado para apoyar a los jóvenes. De ahí la importancia de que se analice, se planifique y se organice de la mejor forma estos empeños por incorporar a la juventud a nuestro proceso económico, social y político. El Plan Integral de Atención a Jóvenes, población a la que Peña Nieto ha prometido educación, salud y empleo, prevé obtener algunos resultados en los primeros 100 días de su administración. Sus objetivos son, de entrada, analizar los programas del Gobierno federal en materia de atención a la juventud, identificando y evaluando su desempeño e impacto, para decidir cuáles deben mantenerse, cuáles desaparecer o fusionarse, reducirse o ampliarse en presupuesto y cobertura. Otra parte del proyecto, consistirá en elaborar un diagnóstico sobre las condiciones generales de vida y las necesidades de los jóvenes, priorizando su problemática y los tiempos de resolución: los de acción inmediata (durante los primeros 100 días de la administración); los que se atenderán en 2013, y los que se ejecutarán a lo largo del sexenio. Al respecto de diagnósticos sobre la problemática de los jóvenes, cabe esperar que el grupo asesor de Peña Nieto tome en cuenta los múltiples estudios que a este respecto han llevado a cabo instituciones académicas de gran seriedad como la UNAM; a fin de aprovechar los datos que ya se conocen, ahorrando dinero y ganando tiempo.

A manera de ejemplo, la Encuesta Nacional de Discriminación 2010 en México, reveló que los principales problemas de los jóvenes en México son: la falta de empleo, las adicciones, las drogas y la inseguridad. Los adolescentes y jóvenes de 12 a 17 años, sobre todo las mujeres, perciben la inseguridad como uno de los principales conflictos a los que se tienen que enfrentar.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y el área de Investigación Aplicada del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, dio a conocer que un 35.6 por ciento de los jóvenes entre 18 y 29 años dicen que la falta de oportunidades laborales es su principal problema, seguido de las adicciones con 11.1 por ciento, y un 10 por ciento asegura que la falta de dinero es el principal obstáculo de su vida diaria.

Resumiendo. La juventud es una fuerza material y moral que reclama participar en la construcción del país para satisfacer sus necesidades materiales y culturales. Las nuevas generaciones reclaman su derecho a vivir, a luchar por la vida misma; quieren disfrutar plenamente de la vida de hoy y no la de un mañana lejano e indefinido. Más allá del Plan Integral de Atención a los jóvenes, un valioso primer paso de Enrique Peña Nieto en esta materia, lo que mayormente hace falta es una nueva generación de políticas públicas que propicie situaciones favorables para los jóvenes; políticas que tengan en cuenta las desigualdades, las diferencias económicas, sociales, culturales e incluso geográficas que existen en este mayoritario segmento de nuestra sociedad.

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