Reforma energética vs robo de hidrocarburos

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rebecca_arenas

Rebecca Arenas

20 de marzo de 2013

 

Tras la ceremonia conmemorativa del 75º Aniversario de la Expropiación Petrolera en Salamanca, Guanajuato, el presidente Enrique Peña Nieto calificó de Inaplazable la transformación de Pemex para alcanzar una industria petrolera de vanguardia, que responda a las exigencias de México.

En este contexto, dio a conocer tres principios estratégicos para transformar a Pemex: Eficiencia Energética, Seguridad Energética y Sustentabilidad Energética, además de señalar seis ejes claves, para alcanzar modernidad, eficiencia y productividad, y convertir a esta industria en un ejemplo de innovación, desarrollo industrial y compromiso con el medio ambiente. Y dejó claro que, la transformación administrativa de Petróleos Mexicanos (Pemex) será parte de la reforma energética, pues esa paraestatal debe ser un “punto de arranque” en los planes para este sector.

El mandatario tiene toda la razón, poco podemos esperar los mexicanos de una reforma energética, si ésta no contempla la transformación de Pemex, y el acotamiento de su poderoso sindicato, hoy por hoy responsable, de mucho del gran rezago en que se encuentra la empresa y de la ominosa opacidad en la rendición de cuentas de la misma. Sin embargo, esto no es el peor problema que enfrenta Pemex hoy día, sino el robo de hidrocarburos, (la ordeña de oleoductos) perpetrado principalmente por el crimen organizado, que tan solo en el año e 2012 le dejó a Petróleos Mexicanos pérdidas por más de 7 mil 200 millones de pesos, casi 42 por ciento más que el año anterior.

Según la propia paraestatal, la extracción ilícita de combustibles ha continuado a pesar de la serie de las acciones para combatirlas, por parte de la policía y el Ejército. Los robos persisten debido a que los oleoductos están tomados prácticamente por bandas del crimen organizado asociadas a grupos fuertemente armados de la localidad.

Durante 2012 el número de tomas clandestinas descubiertas fue de mil 749, trescientas treinta más que en 2011. De este total, mil 623 tomas clandestinas (92.8 %) fueron perpetradas en los ductos de Pemex Refinación para la extracción de combustible, una actividad redituable para los delincuentes ante el incremento en el costo de las gasolinas y diésel en el país. En el caso de gas se encontraron 81 ilícitos el año pasado, mientras que para el robo de crudo se detectaron por lo menos 45 tomas a los ductos de Pemex Exploración y Producción.

Informes oficiales destacan que hasta julio del año pasado, se llevaron a cabo 43 auditorías operativas a fin de combatir el robo de petrolíferos al interior de sus Centros de Trabajo, para lo cual se verificó la correcta aplicación de los procedimientos operativos, de medición y de manejo de productos, buscando disminuir los puntos vulnerables, susceptibles de actividades ilícitas.

En el caso de la red de ductos que corre por el país, Pemex ha recibido apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Marina y la Policía Federal, sin que hasta el momento se logren erradicar los ilícitos.

Las bandas delictivas han desarrollado un negocio ilegal para distribuir el gas robado en la zona centro del país, equivalente a un valor de mercado de ¡¡10 millones de pesos por día !!. Sobre el destino de las ventas, se habla de países centroamericanos e incluso de oleoductos clandestinos hacia los Estados Unidos, pero no se tiene documentada legalmente esta situación.

La iniciativa de reforma energética de Peña Nieto será enviada al Congreso en el segundo semestre del año, una vez aprobada la nueva ley en telecomunicaciones; y si bien, de lo que se trata es de lograr una reforma práctica que permita introducir tecnología con la que hoy no cuenta la paraestatal y de acelerar el crecimiento de la explotación, para tener un sector energético más dinámico, la premisa para lograr estos propósitos, está en combatir con todo, el sistema de ordeña de oleoductos que la delincuencia tiene activado en numerosas zonas estratégicas del país.

Si no se resuelve este flagelo que hoy por hoy opera México con plena impunidad, la mejor de las reformas energéticas terminará convertida en letra muerta. Al tiempo

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